El coaching astrológico es un término que ha aparecido en los últimos años dentro del abanico de terapias enfocadas en el autoconocimiento y crecimiento personal.

Tanto la Astrología como el coaching se mueven en el plano de lo psicológico, del autoconocimiento profundo del ser humano y del crecimiento personal. Son en estos planos donde ambas convergen y pueden enriquecerse la una con la otra.

El objetivo de esta serie de artículos es analizar  la complementariedad de estas dos técnicas, así como intentar obtener una visión de conjunto a la que poder denominar como “Coaching Astrológico”.

La Astrología es una ciencia compleja y milenaria, que combina cálculos astronómicos y matemáticos exactos para estudiar las relaciones de planetas y astros entre sí, con un lenguaje simbólico y arquetípico extrapolable a cualquier plano de la realidad. 

Es quizás una de las primeras “ciencias” o métodos de conocimiento desarrollados por el ser humano y, a lo largo de la historia, se ha aplicado como método de diagnosis e interpretación en muchos otros campos del conocimiento humano. 

En las últimas décadas, sobre todo desde que C.C.Jung desarrollara el cuerpo teórico de la Psicología anaítica,  ha aumentado enormemente su uso en el campo de la psicología y las ciencias humanísticas, por lo rico de su lenguaje simbólico y por la ayuda que éste presta a la hora de abordar la comprensión de la mente humana, el inconsciente colectivo y la vida misma.

El coaching transpersonal puede ser considerado como una técnica terapéutica moderna en la que el coach(terapeuta) acompaña al coache (paciente) en un proceso de autoconocimiento y reflexión, ayudándolo a encontrar su sentido y propósito de vida, a que fije objetivos y trace planes de acción para alcanzarlos, y a que a lo largo de este camino vaya tomando conciencia de sí mismo,  de sus anhelos y carencias, de sus limitaciones y virtudes. 

Lo primero que hay que tener en cuenta si se quiere realizar un cambio, ya sea a nivel mental, emocional o físico, es la importancia que tiene el determinar el punto desde el que se parte y que es lo que realmente se quiere cambiar. Por lo tanto, independientemente del modelo de coaching que se siga, se hace imprescindible, en el camino del acompañamiento, el facilitar al acompañado la toma de conciencia de la realidad en la que vive. Esta “realidad” hace referencia tanto a la situación actual por la que está transitando  la persona, que puede ser definida de forma objetiva, como a su realidad subjetiva, que es mucho más sutil y difícil de evaluar.

Esta realidad subjetiva, que no por ser subjetiva es menos real, hace referencia a la tendencia innata, propia de un individuo, a reaccionar con un cierto estilo ante los estímulos del ambiente. Se trata de un modo espontáneo y natural de actuar, no aprendido, ni inducido por el ambiente o la educación. Este concepto nos está hablando de nuestro mundo interno y personal, de nuestra realidad más íntima y que, por lo tanto, condiciona enormemente nuestra forma de ser y relacionarnos.

A esta forma de ser individual y única se le llama temperamento nativo , formando éste la base sobre la que se va a formar la personalidad del individuo, la cual sería una modificación del temperamento nativo influido por factores externos como el ambiente, la educación o la familia, y por factores internos como la voluntad o la inteligencia.

El temperamento Nativo se puede observar más fácilmente en niños que en adultos, ya que estos últimos tienen una personalidad secundaria más desarrollada.

Científicos y psicólogos contemporáneos (Montserrat Molina Vives y Mariemma Martínez Sais, Gesell, Thomas y Chess, entre otros) han realizado estudios para determinar diferentes tipos de temperamentos en niños y bebés basados en la observación empírica.

En sus estudios destacaron 9 características temperamentales a observar:

Dichos estudios pusieron de manifiesto que la biología heredada (temperamento, naturaleza y rasgos innatos) es el factor más importante de la personalidad, y que si no se toma en cuenta el temperamento del niño se puede cometer una equivocación en su crianza (personalidad conflictuada). De esta forma, Los problemas sociales, familiares y académicos del niño aparecen normalmente cuando su comportamiento natural  no se ajusta a lo que se espera de él. Por lo que se concluye, que un buen ajuste entre el temperamento del niño y las demandas del ambiente determinan resultados favorables y positivos en el desarrollo del niño.

El tomar conciencia de nuestro temperamento, de  de nuestra realidad subjetiva, se vuelve imprescindible en el camino comprometido del autoconocimiento. El comprender como somos, que nos sienta bien o mal, cuales son los hábitos de comportamiento y forma de vida más acorde con nuestra naturaleza, nos brinda una valiosa información de partida, para poder realizar cambios profundos en nuestra vida de una forma más fácil y  respetuosa con nuestra forma de ser.

El concepto temperamental no es algo nuevo, sino que se remonta a los tiempos de la escuela de pensamiento Hermético (en Alejandría) y a los orígenes de la Astrología Egipcia en la era precristiana. Es precisamente en este aspecto, en la toma de conciencia de la realidad de la persona y su temperamento, donde la Astrología, como ciencia arquetípica del inconsciente colectivo, puede ayudar en el proceso del coaching. Pero esto, lo vamos a desarrollar con más profundidad en el siguiente artículo.