La Astrología, como tal, tiene una fuerte base astronómica y matemática.

Esto lleva a que la rueda zodiacal se represente como una división del cielo en 12 espacios de 30º cada uno, que suman los 360º que forman la circunferencia celeste alrededor del planeta tierra. Cada uno de esos 12 espacios se corresponde con uno de los 12 signos Zodiacales.

Circunferencia, que a su vez, representa lo cíclico de la vida y la muerte, del día y la noche, de las estaciones anuales y de toda ciclicidad rítmica implícita en el universo.  

Por observación directa se puede determinar la posición de los planetas en el cielo en un momento concreto, y por ende,  en qué punto de la rueda zodiacal se encuentran.

Por otro lado, mediante cálculos trigonométricos, y tomando como centro al planeta tierra, se pueden establecer las relaciones angulares entre los astros y si estas se

corresponden con figuras geométricas, encerradas en la circunferencia, como el triángulo equilátero, el cuadrado, el hexágono, el punto o la línea recta entre otras.

Sabido es que hay figuras geométricas más estables que otras, por lo que se deduce que las relaciones planetarias que forman geometrías más estables se expresan en relaciones fluidas y fáciles, y las relaciones que forman geometrías más inestables en relaciones más tensas y difíciles.

Clásicamente, se describieron los movimientos de 5 planetas del sistema solar (Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno) y de las dos luminarias, el Sol y la Luna. Aunque hace unos 200 años se empezaron a observar, gracias a los avances tecnológicos, tres planetas más, Urano, Neptuno y Plutón.

Siguiendo los axiomas del pensamiento hermético, la Energía Universal o Espiritus Mundi, al encontrarse con las limitaciones de las leyes del universo y siguiendo la dinámica “Solve et Coagula”, se fue coagulando en los diferentes planetas, minerales, metales y seres vivos que encontramos en el universo. De esta forma la misma coagulación energética estaría representada en el Sol, el Oro, el Girasol, el corazón del Ser Humano o la representación psíquica de nuestra esencia vital.

Siguiendo esta cosmovisión, la energía cósmica representada en cada planeta esta  asociada a una serie de atributos o características energéticas y psíquicas.

A continuación se exponen dichas cualidades de forma resumida, en orden Caldeo:

-Luna: energía protectora y nutricia necesaria para la gestación de lo nuevo. Asociada psíquicamente a la forma de dar y recibir seguridad emocional.

-Mercurio: Comunicación, intercambio de información. reconocimiento de lo “otro”.

-Venus: complementación, vinculación con lo opuesto como complementario, creatividad, proliferación, duplicación,  

-Sol: la esencia vital. Ritmo, cadencia, orden.

-Marte: la acción, el deseo, el impulso.

-Júpiter: la expansión, el sentido de la vida.

-Saturno: la limitación, la forma, la continuidad en el tiempo.

Las relaciones aritméticas tensas entre los planetas nos estarían hablando entonces de aspectos conflictivos en nuestra vida relacionados con las energías psíquicas asociadas a estos, que además podemos estar viviendo internamente o proyectar en el exterior, en otras personas, para poder vivir esa relación tensa como una polaridad de opuestos enfrentados. 

Por otro lado la Astrología enriquece considerablemente el análisis vincular de la persona, ya que los signos zodiacales donde se encuentran los planetas van a teñir la forma de cómo se expresan estos y las casas, los aspectos de la vida donde se van a reproducir estos patrones vinculares.

En una carta natal, las líneas en colores azules y verdes van a marcar los vínculos planetarios estables y fluidos y los rojas las difíciles y tensas.

Una relación vincular tensa se va a expresar en relaciones extremas, es decir, va a ser difícil para la persona no irse a uno de los extremos de la polaridad representada por dicha relación vincular.

Al no poder ver los opuestos como complementarios que se relacionan de forma armónica y equilibrada, este tipo de vínculos tensos se van a vivir como situaciones de destino, fuera de nuestro control consciente, en las que, los individuos que las viven, se van a ver arrastrados a posiciones extremas, en uno de los dos polos, para enfrentarse mediante el conflicto a la posiciones, también extremas, representadas por los otros polos. De esta forma, se crea un patrón repetitivo de comportamiento que nos lleva una y otra vez a la misma experiencia vincular conflictiva y tensa. Como camino de aprendizaje se hace necesaria la experimentación de ambas polaridades y la comprensión de su complementación. Mientras no se comprenda la naturaleza de esta tensión vincular, por ser una identificación inconsciente con un arquetipo colectivo, el individuo va a vivir la experiencia como un hecho fortuito, marcado por el destino, sobre el cual no tiene poder de elección.  

En relación a esto, y dentro del contexto de la psicología analítica, dichas energías planetarias pueden ser proyectadas, por el psiquismo humano, como arquetipos del inconsciente colectivo en otras persona, como por ejemplo el arquetipo materno representado por la Luna y que puede ser proyectado en la propia madre o en otra mujer. 

En el caso de las relaciones tensas entre diferentes partes de nuestro ser, va a haber una tendencia inconsciente a identificarse más con una de las partes y a intentar rechazar u ocultar la otra. A este hecho psíquico Jung lo definió como “la sombra”, que serían partes de nosotros mismos, que entran en conflicto con las normas sociales o que nos causan vergüenza, ya que juzgamos como negativas, y que intentamos reprimir a toda costa o proyectar sobre otras personas, con el fin de distanciarnos de ellas.

Desde un punto de vista más amplio, habría que puntualizar que una carta Astral esta haciendo referencia a la energía cósmica presente en un momento concreto y en un punto geográfico del planeta tierra. Por lo que en realidad, no deberíamos hablar de “mi carta Astral”, sino de como estoy encarnando la energía arquetípica representada en la carta Astral del momento en el que nací.

La energía esta en constante cambio, la energía del momento presente es el fruto de la energía anterior y la semilla de la futura. por lo que la carta astral representa un eslabón en un orden de magnitud superior. Depende como nosotros integremos la carta astral del momento en el que nacimos, estaremos más o menos en armonía con el todo. Como si de una orquesta se tratase, donde cada instrumento debe de ser afinado de una forma precisa para resonar armonicamente con el resto de los instrumentos dentro de la melodía cósmica. La carta Astral nos hace referencia a la afinación correspondiente al momento en el que nacimos y que va a marcar nuestra vida.

“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma»

C.G.Jung